Sí, lo sabemos. Ver cosas está muy bien, y todavía mejor si son cosas distintas a las que nos rodean habitualmente. Pararse a contemplar un paisaje u observar un monumento forma parte de prácticamente todos nuestros viajes e incluso pueden ser el detonante que convierta esas vacaciones soñadas en un deseo irresistible. Pero en Buena Ruta creemos que mejor que ver es vivir y sentir, convertir ese algo inanimado en una experiencia que nos provocará vivencias y sensaciones que recordaremos largo tiempo. Por ejemplo, ¿os sabría igual la visita a una bodega sin participar en una pequeña cata de caldos? ¡A nosotros no, y creemos que a la mayoría de vosotros tampoco!

Hoy nos vamos hasta la capital de Letonia para proponeros conocerla a través de la experimentación, en una serie de museos y espacios que no dudan en pedir nuestra participación si queremos disfrutarlos en todo su esplendor.

Empezamos nuestro recorrido en las afueras de Riga, dónde nos encontramos con el Museo Etnográfico de la ciudad, un enorme espacio de 88 hectáreas de bosque a orillas del lago Jugla. Así que en tan maravilloso paraje no podemos hacer otra cosa que calzarnos unas buenas botas y salir de excursión para conocer la historia y la cultura del país. Durante nuestro recorrido veremos (y podremos visitar) las construcciones tradicionales de las casas de los agricultores, artesanos y pescadores letones, así como molinos, posadas e iglesias, hasta llegar a un total de 90 construcciones que nos ayudaran a entender como vivían los antiguos habitantes de Letonia. De hecho, ¡incluso nos cruzaremos con algunos! Antiguos maestros artesanos han vuelto del pasado para mostrarnos como se fabricaban las herraduras, los botijos o los tejidos en su época. Además, si visitáis el museo durante un fin de semana de verano, os encontraréis con demostraciones de bailes folclóricos y conciertos

Museo Etnográfico de Riga

Pero si lo que queréis es hacer las delicias de los más pequeños, y sobre todo, de los más inquietos, no podéis perderos las siguientes propuestas. Antes, debemos subir de nuevo a la autocaravana para conducir menos de una hora hasta el parque recreacional de Rāmkalni. Allí podréis realizar, prácticamente, cualquier actividad que se os ocurra. Los más convencionales disfrutaréis conociendo el parque con una buena caminata o montados en una bicicleta, pero estamos convencidos que los viajeros más jóvenes no os dejarán marchar sin deslizaros por el tobogán gigante o saltar en sus peculiares camas elásticas. Y nos hemos estado guardando el plato fuerte del Rāmkalni hasta el final: si os gusta probar cosas nuevas no os podéis ir sin subiros al Latvia Zorbing, una rueda gigante de dos plazas con la que os podréis deslizar colina abajo como si estuvierais en el interior de una gran pelota. ¿Os animáis?

Después de esta breve escapada volveremos a conducir hasta Riga para visitar el Zili Brinumi, un museo dedicado a despertar la curiosidad de los niños (y los no tan niños) por la ciencia. Las exposiciones que encontraréis aquí son inspiradoras e intrigantes; experiencias preparadas para disfrutar en familia y plantearse la realidad desde nuevos puntos de vista. Interactuar con plastilina magnética o una bobina de Tesla son algunas de las actividades que os propone el centro, al mismo tiempo que os invita a descubrir como las asombrosas leyes de la física pueden hacer parecer aquello pequeño enorme, y lo corto, largo. ¿Podréis caminar a través de las paredes? Ésta es solamente una de las preguntas que el centro plantea a sus visitantes. Para conocer la respuesta, no os queda más remedio que acercaros hasta el Zili Brinumi.

Museo Zili Brinumi en autocaravana

A vosotros no os decían aquello de que es bueno comer chocolate en época de exámenes? ¡Pues a nosotros sí! Así que después de tanto estimular nuestro cerebro, nada mejor que tomar un poco de azúcar. Y es que para acabar nuestro recorrido os proponemos una visita de lo más dulce que os hará sentir en la fábrica de Willy Wonka. Nos estamos refiriendo al Museo del Chocolate Laima, el museo del mayor productor de chocolate y dulces de todo el Báltico. Con un método que no ha sido alterado desde 1870, esta productora no usa ningún tipo de producto semi-preparado para fabricar sus dulces, y en esta excursión podréis conocer como lo hacen. Además, en Laima quieren que tú también formes parte del espectáculo. ¿Qué os parecería fabricar vuestra propia tableta de chocolate? ¡Animaros a probar la experiencia y a conocer el Museo Laima con los cinco sentidos!

Estas y muchas más experiencias son algunos de los secretos que Letonia guarda para sus visitantes. ¡A nosotros nos encantan!

¿Y a ti qué te parecen?